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Chapecoense, un año después de la tragedia

  • Cuando se cumplen este martes 12 meses del desastre, el equipo brasileño ha salvado la categoría tras su reconstrucción

  • Las familias de las víctimas del accidente no han cobrado aún ninguna indemnización

  • De los jugadores supervivientes, Ruschel reapareció en el Gamper, Neto espera volver en 2018 y Jackson Follmann se retiró.

Este martes 28 de noviembre se cumple un año de la tragedia aérea del Chapecoense. que conmocionó al mundo entero. Sobre las 10:15 de la noche, el avión en que viajaba este modesto equipo brasileño se estrelló en las cercanías de Medellín y perdieron la vida 71 personas. Entre ellas, 19 jugadores del Chapecoense, que se dirigía a jugar contra Atlético Nacional la ida de la final de la Copa Sudamericana, para la que se había clasificado en el mayor logro de su historia. En homenaje a todos aquellos cuyos sueños murieron aquella noche en Cerro Gordo, donde se estrelló el avión tras quedarse sin combustible, el Chapecoense, en agosto homenajeado por el Barcelona en el torneo Joan Gamper, trabajó por reconstruirse a contrarreloj, por salir adelante y el pasado 16 de noviembre logró la permanencia en la Liga de Brasil. Pero siempre llorará a sus amigos, a sus campeones eternos.

La vida, un año después

En el vuelo 2933 de la compañía LaMia viajaban 77 personas. Sólo 6 sobrevivieron, 3 de ellas jugadores del ChapecoenseAlan Ruschel (reapareció el 7 de agosto ante el Barcelona y dijo la pasada semana que “no quiero compasión, sino ser tratado como un deportista más”), Helio Neto (tras sometido a varias operaciones, espera volver en 2018) y Jackson Follmann (retirado tras amputársele una pierna y ahora embajador del club).

También se salvaron el periodista de la emisora Radio Oeste Rafael Henzel (quien narró en marzo con indescriptible emoción el primer gol del Chapecoense en su debut en la Copa Libertadores y que ha escrito un libro de autoayuda en que aconseja vivir cada día como el último), la sobrecargo Ximena Suárez (trabaja como modelo y sueña con recuperarse lo suficiente “para volver a volar y ser instructora”) y el técnico de vuelo Edwin Tumiri.

Heridas de que duelen todos los días

Como dijo hace unas horas la controladora aérea colombiana Yaneth Molina, a quien desde la torre de control del aeropuerto de Medellín le tocó vivir los últimos momentos antes de la tragedia, cuando el capitán del avión, Miguel Quiroga, notificó la falla total, “las heridas que quedaron de aquella noche duelen todos los días”. Molina sostiene que hasta dos minutos antes del desastre Quiroga no informó de la gravedad de la situación, ya que se había quedado sin combustible.

El avión de la después suspendida compañía LaMia, que el Chapecoensetomó en Bolivia en lugar de viajar a Colombia directamente desde Sao Paulo por un problema administrativo, no tenía combustible de reserva, pero pese a ello despegó de Santa Cruz de la Sierra rumbo a Medellín porque el piloto anunció una escala para repostar en Cobija (Bolivia), que no se produjo.

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